Psicología para adolescentes

La edad del pavo es una experiencia  biopsicosocial, y cognitivo emocional y conductual.Por tanto entiendo de alguna forma que “el pavo/a” en cuestión,  es un adulto en prácticas.

Pero…estamos hablando de lo mismo?, ¿de la misma persona? Cierto es que la persona que está viviendo esta etapa adolece de un cuerpo completamente desarrollado, ya que de echo su cuerpo crece sin demasiado rigor en sus  proporciones. Adolece de un trabajo adulto y de una vida independiente, ya que la vida confortable de la infancia ya le sabe a poco, por tanto sus deseos intereses gustos también cambian.  Adolecer y cambiar, adolecer y cambiar…

Cambios biológicos,  hormonales, altibajos de energía,cambios psicológicos, inseguridad y autoestima, cambios sociales, la familia, el igual, y la autoridad. Y por tanto, cambios cognitivos, en sus creencias y convicciones, y cambios conductuales.

Sin embargo esta situación de inestabilidad es la oportunidad de vivir una experiencia tan bonita, como dura. La persona descubre un mundo social y personal distinto, porque se sitúa distinto en su propio mundo, ya que desea vivir “el mundo adulto”, y algún día lo hará.Es un terreno inexplorado con unos recursos y herramientas que algunos están aún por estrenar, y otros por desarrollar.

La vida interior puede volverse muy confusa, no saber qué querer o no saber qué sentir empuja a la apatía y al ostracismo, o a la sociabilización fácil, de menos esfuerzo pero llena de competiciones entre iguales, lo que empuja a la rebeldía gratuita, impulsividad y poca gestión emocional. La ira, la frustración, la tristeza y el miedo forman por tanto, parte del proceso.

adolescentes

La inseguridad en la adolescencia

En mi opinión, el sentimiento que más caracteriza esta etapa es la inseguridad. La persona va complementando su criterio con pequeñas dosis del criterio de los demás, el criterio paterno es ya insuficiente, ya que piensa que los padres desconocen cómo se siente y la vida que tiene, y casi siempre así es. Y dicho criterio es nuevo, sin uso, inexperto, por tanto un criterio que fácilmente se tambalea. ¿Cómo hacer que no se tambalee? Extremizándolo, llevándolo al extremo, adornándolo con contundencia, con argumentos absolutos e incluso despreciendo los criterios ajenos y ridiculizándolos, ya que de esta manera nadie se atreverá a cuestionar el criterio propio.

Los padres juegan un papel doblemente especial y delicado, la comunicación con el adolescente debe ser coherente a las necesidades de éste, no se le puede obligar a compartir sus sentimiento si no los entiende primero él o si no siente la confianza para hacerlo. Y si no se tiene en cuenta todo esto a la hora de relacionarse con un adolescente, dicha relación va a “adolecer” de éxito, garantizado. Conseguir una dinámica de confianza para poder hablar de los diversos conflictos personales del adolescente es la manera de prevenir problemáticas como formas destructivas de relacionarse con uno mismo y por tanto con los demás (absentismo, conductas adictivas y/o disruptivas).

El criterio, firme en lo fundamental y flexible en lo accidental. No perder el sentido de lo accesorio y lo importante permite dar ciertas libertades necesarias al adolescente para desarrollarse de forma autónoma y autocreativa, sin perder de vista los valores y principios que queremos inculcar en nuestros hijos.

A través de métodos como la negociación, la colaboración o la cooperación se van llegando a acuerdos que van forjando la personalidad del futuro adulto para saber desenvolverse en la vida con respecto al propio esfuerzo y enfrentamiento a éxitos y fracasos.

adolescentes

La inseguridad en la adolescencia

En mi opinión, el sentimiento que más caracteriza esta etapa es la inseguridad. La persona va complementando su criterio con pequeñas dosis del criterio de los demás, el criterio paterno es ya insuficiente, ya que piensa que los padres desconocen cómo se siente y la vida que tiene, y casi siempre así es. Y dicho criterio es nuevo, sin uso, inexperto, por tanto un criterio que fácilmente se tambalea. ¿Cómo hacer que no se tambalee? Extremizándolo, llevándolo al extremo, adornándolo con contundencia, con argumentos absolutos e incluso despreciendo los criterios ajenos y ridiculizándolos, ya que de esta manera nadie se atreverá a cuestionar el criterio propio.

Los padres juegan un papel doblemente especial y delicado, la comunicación con el adolescente debe ser coherente a las necesidades de éste, no se le puede obligar a compartir sus sentimiento si no los entiende primero él o si no siente la confianza para hacerlo. Y si no se tiene en cuenta todo esto a la hora de relacionarse con un adolescente, dicha relación va a “adolecer” de éxito, garantizado. Conseguir una dinámica de confianza para poder hablar de los diversos conflictos personales del adolescente es la manera de prevenir problemáticas como formas destructivas de relacionarse con uno mismo y por tanto con los demás (absentismo, conductas adictivas y/o disruptivas).

El criterio, firme en lo fundamental y flexible en lo accidental. No perder el sentido de lo accesorio y lo importante permite dar ciertas libertades necesarias al adolescente para desarrollarse de forma autónoma y autocreativa, sin perder de vista los valores y principios que queremos inculcar en nuestros hijos.

A través de métodos como la negociación, la colaboración o la cooperación se van llegando a acuerdos que van forjando la personalidad del futuro adulto para saber desenvolverse en la vida con respecto al propio esfuerzo y enfrentamiento a éxitos y fracasos.

Nuestras terapias para adolescentes

Ni todos los adolescentes son iguales ni todos los padres reaccionan de la misma manera, así que en estos casos contar con la ayuda de un experto simplifica la situación garantizando una convivencia excelente.

Aviso Legal I Política de Privacidad I Política de cookies
2020 © Todos los derechos reservados. Página web desarrollada por El Ático de las Ideas

Abrir chat